“Para mí, la fotografía es situar la cabeza, el corazón y los ojos en la misma línea visual. Es un estilo de vida”
Henry Cartier-Bresson

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Spes...



Á

lunes, 16 de diciembre de 2013

Allá donde tiembla cinco veces la esmeralda...



No es preciso que te alaben,
bella perla de San Gil, 
porque todo el mundo sabe
que de frente y de perfil
más  buena moza no cabe...


Texto: Antonio Fernández Buzón. Celebérrimo pregón de la Semana Santa de Sevilla de 1956.
Foto: la Esperanza Nuestra en su Besamanos 2013. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Las Cofradías son personas...




http://elincensario.blogspot.com.es/2013/11/cofrade.html

Muchas gracias Miguel, por tus palabras. ¡Qué sorpresón y qué alegría saber de la buena gente de mi tierra!

Que no nos cansemos. Que no se agote la Esperanza...

Á



Fotos: Miércoles Santo 2012. Cofradía de la Flagelación. Ciudad Real. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Est permutatio pecuniae per pecunia...


Uno de los principales objetivos (y a la vez una de las necesidades más básicas) de la Iglesia Católica post tridentina fue el control social, la negación de la inmanencia mediante un férreo indoctrinamiento, unas reglas duras, rígidas que abarcaban todas las opciones de actuación del individuo, al que se le enajena de su bien más preciado, su libertad, su conciencia y su capacidad de pensar, que le distingue como ser humano del resto de animales. Tras el Concilio de Trento, y a través de diversas herramientas como las misiones internas, los sermones, las lecturas permitidas, y sobre todo la confesión, se lograron, con mayor o menor intensidad estos objetivos.

Sin embargo la sociedad moderna desarrollada bajo estos parámetros católicos nos presenta una contradicción, ya que en su seno desarrolló vías que se impondrán a este programa moral, y que coinciden con el desarrollo de “técnicas capitalistas de intercambio y ganancia” y con el paulatino triunfo del dinero, con lo que esto  traía consigo: una mayor significación de la vida terrena, del disfrute, de la tierra, donde un sistema de valores basado en términos escatológicos y apocalípticos, por su naturaleza trascendentes, darán paso a unos nuevos valores impregnados de esa inmanencia a la que se quería encarcelar y oprimir, yendo incluso contra los instintos más básicos del hombre. En palabras de González Polvillo, lo que ocurre es que se “santificó la inmanencia o se trascendentalizó lo inmanente”. Sin embargo no nos podemos dejar llevar por la emoción: es un capitalismo incipiente en espíritu, en mentalidad, pero aún no acompañado de un sistema capitalista de producción.

Gilles Lipovetsky llama a esta transformación "proceso de personalización", en la que se produce la sublimación del hedonismo, de la inmanencia, de lo que ofrece el dinero, alzándose estos valores como una nueva forma de coerción simbólica, de cohesión social, que no es, ni más ni menos, otra forma, refinada, depurada, y quizás más agresiva, de una violencia simbólica contemporánea que resulta desgarradora y que a pocos deja indiferente: la cultura del consumo. 

Como ya traté en algún artículo anterior, los libros de confesión son una fuente esencial para el historiador, que debe incidir en la importancia de la historia de las mentalidades y del papel e influencia de las iglesias en el devenir histórico.

El séptimo mandamiento, “no robarás”, fue el que ocupó más páginas en los libros de confesión, más aún que el que le precede, que trata todos los asuntos de la sexualidad del hombre, la segunda gran puerta a la inmanencia y al pecado. Entre los muchos asuntos que se tratan, he decidido centrarme en este artículo en torno al cambio. Como podemos ver en el título de este escrito, el cambio fue mayoritariamente entendido como el trueque de dinero por dinero. Atendiendo a la etimología, el concepto alude al trueque de una cosa por otra simplemente. Sin embargo, la mayoría de autores que trataron el tema, y a pesar de que alguno de ellos aluden a la incorrección, se decantan por el significado que encabeza estas letras. A partir de esta definición, y a poco que nos acerquemos a los textos de Azpilcueta, Antonino de Florencia o Manoel Rodrígues entre muchos otros, podemos ver lo difícil que fue para los confesores definir unas reglas claras, precisas y homogéneas sobre el tema. Está en juego la inmanencia, que puesta en una misma balanza con el dinero, se tiene que equilibrar para intentar compensar el empuje del segundo.

El problema era que el dinero, que adquiría un gran protagonismo en estos cambios al ser el objeto con el que se operaba, pasase de ser un medio, que nació con la función social de civilizar a los pueblos evitando el trueque; para convertirse en un fin en sí mismo, en el objeto del trueque, en potenciador de la ganancia por la ganancia y  de la usura que como ya vimos, era sinónimo de un pase directo al infierno si no había remisión del pecado y contrición.

La mayoría de autores distinguen entre tres tipos de cambio. El primero es el minuto, el cambio real, que se hace al instante y en presencia de las dos personas que cambian. Se considera lícito, aunque siempre con condiciones y con una premisa fundamental: que fuese equivalente, justo y con buena intención. Además está permitido en este marco cierta ganancia, por que el metal sea de mayor valor (oro por plata) o por un hecho que me ha llamado la atención, “o porque este que la da, la estima más por ser más antigua, y más curiosa como es la moneda de oro de los Turcos, por ser más rara”. También entran en esta tipología la posibilidad de dejar un dinero en un lugar y recoger la misma cantidad en otro.

El segundo tipo de cambio es el seco, imaginario o ficticio. En realidad de trata de un préstamo, empréstito de dinero en el que hay ganancia y usura, aunque se quiera tapar o disimular. Aquí hay distancia temporal, y se reconocen hasta nueve casos de cambios secos no lícitos, siendo algún ejemplo el que unos mercaderes quieran cambiar dinero en un sitio al precio del cambio en otro sitio.

Finalmente el cambio por letras es el más conocido, basado en las letras de cambio, regulándose también toda los casos y situaciones imaginables, en un alarde de exhaustividad analítica por parte de estos escritores, tan prolijos en ejemplos. 

Á

historiaeconomicaucm2013.blogspot.com.es

Bibliografía

González Polvillo, Antonio. El gobierno de los otros. Confesión y control de la conciencia en la España Moderna. Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla. Sevilla. 2010. 

González Polvillo, Antonio. Decálogo y gestualidad social en la España de la Contrarreforma. Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla. Sevilla. 2011


Lipovetsky, Gilles. La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Anagrama. Barcelona. 2000

jueves, 24 de octubre de 2013

Campos de oro...






Á

lunes, 21 de octubre de 2013

Guadiana



De oasis y paraísos

Á

viernes, 18 de octubre de 2013

¿Infinita?



Á

jueves, 17 de octubre de 2013

Tierra de castillos




Castillo de Caracuel, siglos IX- XII-XIII

Más información en: http://www.ciudad-real.es/lugares/caracuel.php

domingo, 6 de octubre de 2013

Los artistas y la economía

"Usureros o derrochadores. Avaros o auténticos manirrotos. Ricos o sumidos en la más penosa de las pobrezas. A pesar de que sus obras son objeto de cientos de estudios, poco sabemos de la situación económica de los artistas en la Edad Moderna.  Y es que, fuera del halo extraordinario en el que estaban envueltos gracias a sus capacidades, nos encontramos con hombres de carne y hueso, con vidas que oscilan entre el poder, la gracia o la desventura. Y como todos los mortales, niguno se libró de tener una relación, a veces positiva y otras no tanto, con la economía.

Lo primero que tenemos que tener claro es la enorme renovación y avance que supone la entrada en la Modernidad en relación con el arte y los artistas. Como ha explicado mi compañera Rosa en su entrada anterior, el artesano deja paso al artista. Esto hace que haya un cambio respecto a la forma de considerar el producto artístico, y cómo no, en la forma de negociar y comerciar con ello. Si bien durante la Edad Media era muy típico que el pago al artesano se hiciera en especie, a modo de trueque, algunos artistas de finales del siglo XV claman por un cambio en el mecanismo de pago que ensalzara tan noble actividad, y que sirviera a la vez de reconocimiento de la valía y el genio de los autores. De esta forma, el artista se emancipa del comprador: si en el Medievo, mediante el conocido como “justo precio”, era el adquiriente el que establecía la remuneración, a partir de los siglos XVI y XVII serán los artistas los que fijen el valor de sus obras, debiéndose acomodar al mismo los compradores en potencia.

Junto a esto, y antes de profundizar, debemos romper algunos mitos relacionados con la figura del artista, acomodados en el imaginario colectivo a pesar de no tener demasiada base histórica. Y es que a nadie le extrañará la definición de los artistas como personas caprichosas, que dilapidan sus fortunas y sus riquezas. Un hecho es evidente: en las fuentes hay muy poco testimonio sobre autores avaros o tacaños, siendo más llamativo para los biógrafos la puesta por escrito de los grandes gastos o las vidas disolutas de algunos artistas. Otro mito es la figura del “artista pobre” como forma de potenciar la creación artística en un clima sencillo y severo   (en realidad esta concepción es señal de una idea arcaizante del papel del artista artesano. Frente a esto, serán muchos los artista que recurran voluntariamente a esa imagen de penuria para ganarse el favor de los compradores).

A la hora de analizar las ganancias debemos distinguir entre el sueldo directo, así como los beneficios secundarios, derivados de rentas, ganancias por alquileres, exenciones de impuestos, regalos, pagas extraordinarias etc. que algunos artistas intentarán ocultar por todos los medios, colaborando con esa imagen de pobreza o cierta vida ascética que podría atraer al comprador. Aquí nos encontramos con un hecho destacado: lo difícil que va a resultar distinguir, cuando el artista haga peticiones o reclamaciones monetarias, de la necesidad real o de la intención de obtener un mayor beneficio, a pesar de tener un puesto acomodado. El historiador debe estar alerta pues la exageración y la falta de objetividad, unidas al exceso de interés, llevará a los artistas a describir su situación de forma exagerada, infravalorando su nivel económico (haciendo ocultaciones en sus patrimonios), y chocando de lleno con la evidencia real que nos dejan testamentos o declaraciones patrimoniales. Rudolf y Margot Wittkower citan a dos artistas como ejemplo de lo anterior: Fra Filippo Lippi y sobre todo Mantegna. El primero reclama a  Piero de Médicis el amparo económico en su vejez, incidiendo en la pobreza que sufre siendo “uno de los monjes más pobres de Florencia” y poniendo como justificación la carga familiar de varias sobrinas que dependen de él. El segundo, tras haber sido pintor de corte, con un notable salario y numerosos beneficios, y tras haber conseguido por sus actividades un notable patrimonio y una gran colección de antigüedades, llega a la vejez supuestamente asfixiado económicamente, hasta el punto de tener que desprenderse de su querida “Faustina”, un busto clásico, que intenta vender a su Señora, Isabel D´Este, para aliviar su situación económica. En definitiva se trata de la dialéctica entre el declive económico, en algunos casos real, junto con el fingimiento interesado y con vistas a obtener un auxilio, que si bien no era urgente, siempre venía bien. Juzguen ustedes mismos.

Otro ejemplo será Durero, que emprenderá un viaje en 1520, sufragado de su propio bolsillo,  hacia la corte imperial para reclamar unas rentas que no recibía. Mientras que en el viaje de ida fue bastante usurero y comedido con los gastos (ya que el dinero salía de sus arcas) a la vuelta, con el reconocimiento imperial, cambiará la tendencia, volviéndose más generoso y espléndido, y en consecuencia, gastando más.

El caso paradigmático es el de Giambologna, que a finales del XVI estaba al frente de un potente taller. Se caracterizaba, además de por su producción imparable, por el hecho de que nunca valoraba su obra: no la tasaba, no le ponía precio, sino que era el comprador el que, valorando el trabajo, ofrecía la recompensa (en la línea del “justo precio” medieval) que casi siempre, según dicen las fuentes, estaba a la altura de la obra. Esto hace que llegue a ser definido como “nada avariento, como prueba su gran pobreza”. Pobreza, que a pesar de los pesares, no era real: está atestiguado que recibió trece escudos anuales, que con el tiempo se aumentarían a cuarenta y cinco, una cifra nada desdeñable. Sin embargo esto no será impedimento para que a la vejez apartara ese desinterés económico para reclamar al Gran Duque quince mil escudos derivados de pagos de sus obas por debajo de su valor original. Es aquí donde se rompen los papeles y se ve la verdadera cara del hombre y el cambio respecto a su actitud anterior.

Todo esto no quiere decir que no hubiera pobreza. Claro que la hubo, y muy extendida. El hecho de que conservemos varios testimonios de padres alejando a sus vástagos de esta profesión al ser, como ya he anunciado, sinónimo de pobreza y  de un tipo de vida que rompía los esquemas habituales, es bastante alumbrador. Rudolf y Margot Wittkower dan algunos datos: de 111 artistas que vivían en el Campo de Marte de Roma a mediados del siglo XVII, prácticamente el 50% eran calificados como pobres. Vasari mostrará su estupefacción y reproche ante estos datos: mientras las grandes figuras no hacían más que crecer, otros, a la sombra, pasaban infinidad de calamidades. Tal es el caso de Andrea Schiavone, reconocido por la profesión y que tendrá que pedir ayuda a sus compañeros para trabajar.

Rembrandt será otro ejemplo: enriquecido por su trabajo, adquiere propiedades y una notable colección de antigüedades. Sin embargo, llegará el declive económico y se verá obligado a malvender su colección (valorada en 17 000 florines, y que vende por 5 000) y propiedades, declarándose insolvente. Aquí vemos otra de las causas de pobreza: la producida por la mala gestión de los recursos.

El nombre de otros muchos artistas, debido a esa pobreza, fueron olvidados por la historia.

Las grandes figuras. Arte, riqueza  y fama.

Como es natural,  Vasari y el resto de biógrafos, a pesar de dejar constancia de la pobreza en la que vivía parte del oficio, se centraron en ese mundo de riqueza, opulencia y esplendor que ofrecían los nombres propios del arte renacentista y barroco. Valga un dato bastante clarificador: Rafael, a su muerte en Roma en 1520,  tenía en propiedad un patrimonio estimado en unos dieciséis mil florines, compuestos por casas, tierras etc.

Siguiendo un orden cronológico, más apropiado para nuestra disciplina, se sabe que Giotto fue el mejor remunerado de su momento. Ghiberti y Fra Angelico  no se quedaban atrás, con un sueldo anual de doscientos florines anuales. Estas mismas pautas las seguirán Brunelleschi o Donatello (parece ser que poco interesado en la riqueza), aunque la culminación vendrá con Bramante, Rafael, Leonardo, Miguel ángel o Tiziano. Ya en pleno Barroco destacan por su riqueza Bernini (baste con apuntar que en su viaje a Francia recibirá del rey una pensión vitalicia de 6 000 ducados anuales. Su caso es ejemplo de fama extrema y reconocimiento en el XVII de la figura del artista. ) o Rubens.

Debo destacar la figura de Tiziano, que desarrolló una vida entre “la opulencia y la astucia financiera”, según dicen Rudolf y Margot Wittkower. Es el ejemplo de un hombre preocupado por su economía, siempre vigilante, previsor. Hábil y tenaz son los apelativos con los que lo definen los autores de la obra consultada, si bien la mayoría de la historiografía ha dado una visión no tan positiva, como un hombre codicioso y ambicioso. Lo cierto es que es con Tiziano con quien vemos el mejor ejemplo de la preocupación y la atención a las finanzas. De su propia mano nacieron extensas cartas dirigidas a sus clientes (entre ellos el mismísimo Carlos V o Felipe II) recordando pagos incumplidos y velando por sus intereses, jugando con la imagen del artista con problemas económicos a pesar de que se pueda afirmar sin ningún tipo de duda que Tiziano nunca experimentó la penuria económica, sino más bien al contrario: gozó de una gran fortuna y diversas propiedades.

En España, Velázquez es la figura prototípica. Recibió, además de numerosos privilegios, 200 ducados anuales, que aumentarían con el tiempo hasta los 300 ducados, junto a una pensión especial de 300 ducados al año. Su relación con la familia real, su rango y su ascenso social harán que tras su muerte Felipe IV dejará escritas dos palabras que pasarán a la historia: “quedo abatido”.


Comparto con vosotros un artículo que he publicado en el blog que ha creado el profesor de una de las asignaturas que curso, Historia económica en la Edad Moderna. Espero que os haya gustado...

Á



Bibliografía
Graham-Dixon, Andrew. Arte. Guía visual para entender el arte. Electa. Barcelona. 2009. 

Wittkower, Rudolf y Wittkower, Margot. Nacidos bajo el signo de Saturno: genio y temperamento de los artistas desde la Antigüedad hasta la Revolución Francesa. Cátedra. Madrid. 2010. 

martes, 3 de septiembre de 2013

sábado, 31 de agosto de 2013

Consuelo...



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Bodegón (I)



Ajos...

Á

viernes, 30 de agosto de 2013

Tierra llana,






.. tierra seca.

Á

jueves, 29 de agosto de 2013

Las "Esencias" en Corral. Algunas imágenes...












Como no hubo clausura "oficial", creo que ahora es el momento de dar los agradecimientos:

Al Excmo. Ayuntamiento, por ceder el Centro de la Juventud y las palabras (que se las lleva el viento) del día de la apertura.

A mis amig@s por su interés a pesar de la distancia.

A algunos miembros del colectivo (que no a todos), que son también amigos.

A mi pueblo, por responder de ese modo ante la muestra y por el agradecimiento y las felicitaciones.

A la gente de Cañada, mi segundo pueblo.

Y como no, a mi familia. Tíos, primos, abuelos, hermana... A mi padre. Porque sin él si que no hubiera prosperado esta muestra.


Á

lunes, 26 de agosto de 2013

Reiniciando...



Nuevo curso, nueva actividad. Y de nuevo, la cruz de guía en la calle...

Fotografía: Cofradía de la Flagelación (Ciudad Real). Miércoles Santo de 2012

Á

sábado, 3 de agosto de 2013

Esencias de la Mancha en Corral de Cva.




Inauguración: sábado 3 de agosto, 22.00h

Horario de visitas: del 4 al 10 de agosto, de 22.00 a 23.00.

Centro de la Juventud

Corral de Cva.

XXXV Semana Cultural 

¡Estáis todos invitados!

miércoles, 19 de junio de 2013

Fin de Curso



Con el cierre del curso académico vuelve la actividad al blog. Tras las obligaciones históricas y docentes toca poner orden en la infinidad de instantáneas que no quiero que se diluyan y perezcan olvidadas en carpetas cerradas. En estas vacaciones estivales las compartiré con vosotros, haciendo una planificación para que, en la medida de lo posible, el blog se actualice por lo menos una vez a la semana.

Á

jueves, 9 de mayo de 2013

Mis fotos de la Gloria 2013



















Instantáneas presentadas al XXI Concurso fotográfico de la Semana Santa de Ciudad Real.

Que NUNCA nos cansemos de afotar

Espero que os gusten...

Á